Y volé.
Volé entre algodones de nubes,
abrazados y empapados por mágica lluvia de besos,
reposando en la calma infinita de tu existencia.
Y te vi.
Te vi entre mares cristalinos,
puerta de colores, puerta de vida,
cual brillo de tus ojos vivos tras la tormenta.
Agárrate fuerte de mi mano,
corramos!,ella nos está esperando;
en el corazón hallaremos la llave de la ansiada felicidad.
Y cierro el libro de mi soledad,
impregnado de tu presencia.
Y abro nuevas páginas de mi vida
hadando letras en tu ser.
Volé entre algodones de nubes,
abrazados y empapados por mágica lluvia de besos,
reposando en la calma infinita de tu existencia.
Y te vi.
Te vi entre mares cristalinos,
puerta de colores, puerta de vida,
cual brillo de tus ojos vivos tras la tormenta.
Agárrate fuerte de mi mano,
corramos!,ella nos está esperando;
en el corazón hallaremos la llave de la ansiada felicidad.
Y cierro el libro de mi soledad,
impregnado de tu presencia.
Y abro nuevas páginas de mi vida
hadando letras en tu ser.

9 comentarios:
Da igual de la forma que cerraras etapas de tu vida. Lo más importante es el cambio realizado... y que lo comportas con nosotros de esta manera impecable...
Un beso, mi querido Josep. O dos, con abrazo...
Qué gran vuelo has tomado para llevarte aquello que mas deseabas de la mano...
Besitos
Precioso, delicado y con fuerza a la vez.
De lo mejor que he leído estos días.
Bs.
Yo escribí algo de nubes no hace mucho.. Un besazo guapetón. Me alegra verte.
Hola. Vengo del blog deMario.
Cada día tenemos que empezar una nueva hoja en blanco y no arrastrar el borrón del día anterior.
Hola. Por casualidad me encontré con tu blog y te felicito por él. A partir de hoy lo visitaré a menudo y, de paso, aprovecho para invitarte al mío, que acabo de crear y en el que espero que te sientas muuuy a gusto, jejeje.
Reg.
www.unhombrefrentealespejo.blogspot.com
Hola Josep:
Debo agarrar fuerte tu mano, para pegar el gran salto de tu poema. La ausencia no se ve ni se toca, pero tiene el horrible olor de la leche cortada. La soledad es como un enorme gusano de seda que nos envuelve en su hilo dorado. Nadie, más que nosotros podemos salvarnos de nuestra soledad abandónica.
Besos,
L. Fraga.
suerte con tus nuevas paginas...
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