Foto de Tània Hernández
Tras las sinuosas curvas del río del amor,
donde el timón, ávido y ansioso de deseo,surca del profundo bosque de lujuria,
aparece extasiado el claro lago del placer.
Y fundiendo dos almas al suspiro del nuevo encuentro,
regruñen las paredes del vicio carnal,
amansando los cuerpos a la paz del limbo de la pasión .

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